Una mente sana en un cuerpo sano

  • 9 jun 2016

Se ha llevado a cabo un gran número de investigaciones sobre el impacto positivo que el ejercicio tiene en nuestro cerebro, pero recientemente se ha descubierto también que los mejor atletas podrían tener también cerebros mejor entrenados.

Ya se sabe que el ejercicio es bueno para reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y de sufrir ciertos tipos de cáncer, así como para reducir los casos de diabetes tipo 2. Pero los estudios que reflejan que el ejercicio también tiene mucho que ver con el intelecto son algo más recientes. 

Estudios 

Ya en 1960 se llevaron a cabo muchos estudios con el fin de demostrar la correlación entre la condición física y el rendimiento cognitivo. Sin embargo, en aquel momento no se les prestó demasiada atención. Estudios posteriores de Fred Gage, genetista del Instituto Salk en La Jolla, California, entre otros, mostraron que el deporte estimula el desarrollo de nuevas neuronas. Y en este mismo período, un psicólogo cognitivo del Instituto Beckman de Ciencia y Tecnología Avanzadas de la Universidad de Illinois publicó un artículo en la revista Nature en el que se mostraba de forma inequívoca que la concentración de las personas que habían realizado ejercicios de cardio y ejercicios aeróbicos era muy superior a la de las personas del grupo de control que no los habían realizado.

Estudios recientes en países como Alemania muestran claramente que las personas de mediana edad que hacer ejercicio al menos 2 veces por semana tienen un riesgo mucho menor de sufrir de demencia cuando llegan a la tercera edad. También en otras edades la actividad física está relacionada claramente con mejores habilidades cognitivas. 

Estrés 

Todo el mundo sabe que el estrés puede influir negativamente en las reacciones del cerebro a la hora de solucionar un problema, y esto puede deberse a que la hipertensión arterial reduce el suministro de nutrientes y de oxígeno al cerebro. La actividad física puede reducir la hipertensión, lo que protege al cerebro del estrés innecesario.

El deporte y el ejercicio físico también estimulan la segregación de neurotransmisores como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, que mejoran las funciones del cerebro y por lo tanto ayudan a estar despiertos y en forma.

Teniendo este conocimiento y estas investigaciones, resulta extraño que se intente reducir el número de horas de actividad física en los colegios.  Los niños deberían hacer ejercicio al menos 2 veces al día durante 30 minutos.  No solo por su salud, sino porque esto mejoraría sus resultados escolares. 

Deporte de alta competición 

En cuanto al deporte de alta competición, se han llevado a cabo interesantes estudios que muestran que la diferencia entre los atletas cada vez se concentra menos en el ámbito físico y cada vez más en el ámbito mental.  Un creciente número de investigaciones sugieren que el rendimiento profesional de los atletas podría entrenarse mejor en la cabeza de estos que con ejercicios de fuerza muscular. Los avances en la neurociencia y la tecnología hacen posible entrenar a los atletas a pensar más rápido, literalmente hablando.

Existe una relación compleja entre el pensamiento y la forma de actuar. Nuestra mente dirige y controla nuestro cuerpo, y el aumento de la competencia es lo que puede hacer la diferencia.

Los cerebros bien entrenados responden de manera más rápida y eficiente a la hora de controlar y corregir nuestras habilidades motoras, y esto puede suponer una gran diferencia en ciertos deportes. Piensa por ejemplo en las carreras de fórmula 1 o en otros deportes en los que se requiere una gran destreza y en los que hay que anticiparse a los adversarios o competidores. 

Los atletas de alta competición tienen la capacidad de concentrarse mejor que los atletas promedio y también pueden prepararse mejor mentalmente mediante los ejercicios apropiados. Por ejemplo, es imprescindible entrenar la velocidad de reacción y la capacidad de concentración de cara a las competiciones.  Hoy en día, la formación de un cerebro apto para el deporte es una especialización en las instituciones creadas para tal fin, y teniendo en cuenta la creciente importancia del dinero en el deporte de alta competición, esto es algo que no sorprende. Según esta disciplina, es posible desarrollar el cerebro de los atletas para aprovechar todo el potencial de estos.

Al igual que en la formación de pilotos en un simulador, hoy en día es posible, gracias al desarrollo de la industria de los videojuegos, desarrollar programas especiales que imitan la realidad y ayudan a los atletas a prepararse para situaciones reales de competición. Se espera que estas tecnologías de entrenamiento cerebral vayan a alcanzar un nivel altísimo en los próximos años. La velocidad de respuesta y las habilidades relacionadas con el deporte de competición van de la mano, y esta evolución no ha hecho más que empezar. Es posible que dentro de unos pocos años la capacidad del cerebro ganará a la fuerza muscular en la lucha por la supremacía deportiva.